Andrea Chávez dejó el Senado y activó recorridos en Chihuahua en un contexto preelectoral. El TEE ordenó retirar su imagen de promoción en servicios como ambulancias. Se señala uso de ventaja política y promoción indebida. El caso cuestiona la legalidad y ética dentro de Morena.
La decisión de Andrea Chávez de solicitar licencia al Senado para desplegarse en territorio en Chihuahua ha dejado de ser un simple movimiento político para convertirse en un caso claro de posicionamiento anticipado. De acuerdo con información difundida, la senadora con licencia no solo inició recorridos de manera inmediata, sino que ha vinculado su imagen a servicios como ambulancias y consultorios, lo que refuerza la percepción de una campaña adelantada fuera de los tiempos legales.
El nivel de exposición alcanzó tal grado que el propio Tribunal Estatal Electoral de Chihuahua intervino, ordenando el retiro del nombre, imagen y cargo de estos espacios de atención promovidos por Chávez. Esta resolución no solo confirma que existía una promoción indebida, sino que evidencia el uso de mecanismos paralelos para posicionarse frente al electorado. No es solo política, es una estrategia para ganar presencia sin asumir las reglas del proceso electoral.
El fondo del problema radica en la ventaja que este tipo de acciones genera. Mientras otros actores deben esperar los tiempos oficiales, Andrea Chávez opera con visibilidad construida desde su paso por el Senado y reforzada con acciones en territorio que, aunque se presentan como gestión, tienen un claro tinte electoral. Esto rompe con la lógica de equidad que debería regir cualquier contienda democrática.
Además, su peso dentro de Morena no es casual. Con respaldo de figuras clave como Adán Augusto y liderazgos de la bancada, su proyección política forma parte de una estrategia más amplia. En ese contexto, la licencia no se interpreta como una pausa institucional, sino como un movimiento calculado para arrancar antes que los demás. Esto coloca en entredicho no solo su actuación, sino la forma en que el partido está operando sus candidaturas.
La contradicción con los principios de la llamada Cuarta Transformación es evidente. Morena ha construido su discurso en torno a la ética pública, el rechazo a los privilegios y la eliminación de prácticas del pasado. Sin embargo, utilizar un cargo para posicionarse y después trasladar esa ventaja al territorio sin respetar los tiempos electorales refleja una dinámica que el propio movimiento prometió erradicar.
Así, el caso de Andrea Chávez no es solo una polémica individual, sino un ejemplo de cómo se están utilizando las reglas a conveniencia. La combinación de licencia, promoción personalizada y resolución del TEE configura un escenario donde la campaña ya empezó, pero no para todos. Y en democracia, cuando las reglas no son iguales, el problema no es solo político sino también de fondo.
