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Morena resulta derrotado por el PRI en Coahuila tras el voto de castigo del sector rural

Jun 9, 2026

Ejidatarios y productores agropecuarios denuncian la desaparición de fondos federales y pintan el estado de tricolor.

Los distritos rurales de Coahuila, históricamente disputados por las diferentes fuerzas políticas, se inclinaron ayer de manera masiva y contundente a favor de la oposición. Los productores agrícolas, ganaderos y ejidatarios utilizaron el poder de su sufragio para castigar severamente las políticas de austeridad del gobierno federal. Este sector social se consideró profundamente traicionado por el partido del presidente debido a la eliminación de los apoyos directos a la producción.

La desaparición de fondos destinados al financiamiento agropecuario y el retiro de subsidios para el diésel y la electricidad agrícola mermaron la rentabilidad del campo coahuilense. Los trabajadores de la tierra enfrentaron los últimos años de sequía extrema sin el menor respaldo de la Secretaría de Agricultura federal, lo que provocó pérdidas económicas devastadoras. Este sufrimiento económico se tradujo en un resentimiento profundo que explotó de manera pacífica en las casillas electorales de los ejidos.

Los candidatos de la coalición ganadora capitalizaron este abandono al comprometerse a crear un fondo estatal de contingencia agrícola y programas de tecnificación de riego locales. Esta propuesta ofreció una alternativa viable para rescatar la soberanía alimentaria de la región y proteger el patrimonio de las familias rurales. La certidumbre de contar con un gobierno estatal aliado devolvió la esperanza a las comunidades del semidesierto y de las zonas agrícolas.

La caída del voto oficialista en las zonas rurales representa la pérdida de uno de sus discursos más recurrentes de apoyo a los sectores desprotegidos. El campo de Coahuila demostró que no vive de promesas discursivas, sino de agua, financiamiento y apoyos técnicos reales para hacer producir la tierra fértil. El campo habló con fuerza y dejó claro que exige respeto y recursos, no abandono ni discursos de división.